Eddie Ray Routh



... no es un nombre que diga demasiado si no lo ponemos en el contexto adecuado. Ray perpetro la vida de Chris Kyle en febrero del 2013, y Kyle por su cuenta implantó un record del cual él mismo declaro no sentirse orgulloso: la muerte de 160 personas dentro de las instancias de la intervención que los USA hicieron en Iraq, posterior a los eventos del 11-9.

A tan sólo unas semanas del estreno de “American Sniper”, Ray fue sentenciado a cadena perpetua.

Bajo esta última circunstancia se hace aún más difícil entender a la “Academia”, -ese grupo privilegiado que dicta sentencia sobre quién y quienes deben levantar un “Oscar”-, y bajo ese mismo contexto, no sólo de una película más sobre un héroe norteamericano, sino de una historia excelentemente bien actuada, bien contada y bien dirigida, (a la costumbre de Clint Eastwood), se entiende la molestia de varios de nuestros vecinos, incluidos Mr.Trump, sobre el porqué la historia de Klyle sólo recibió un modesto Oscar a la edición de sonido.

En otros parámetros, los del arte en este caso, al igual que Kyle, Eastwood es uno de estos americanos que simbolizan al ciudadano modelo del país del norte. Galardonado en múltiples ocasiones, nominado otras tantas al premio Oscar, y ganador de este en cuatro ocasiones por “Million Dollar Baby” y por “Unforgiven”; Eastwood nos ha regalado sendas direcciones y actuaciones en otras películas dedicadas a explorar no sólo historias biográficas o de sucesos americanos, sino las bases de los comportamientos, motivaciones y sentimientos de sus protagonistas.

Desde la valentía incansable de “Maggie Fitzgerald”, la galantería de “Robert Kincaid”, y el deseo de venganza de “Jimmy Markum”; de la “derrota” de Eastwood a manos de González Iñarritu, y la de Bradley Cooper a manos del inglés Eddie Redmayne, vale muy bien revisar los filmes de Eastwood y él porque en estos tiempos pudieran ser necesarias acciones como las del “incomprendido” Mr.Kowalski.